Rusia ha advertido a Estados Unidos sobre las consecuencias "catastróficas" que una intervención armada en Siria tendrá para Oriente Medio y ha manifestado su "profunda alarma" por la disposición de Washington a lanzar una operación militar contra el régimen de Bachar el Asad.
Lavróv transmitió estas preocupaciones a su colega estadounidense, John Kerry, en el curso de una conversación telefónica en la que trataron de la situación en Siria y que se realizó a iniciativa de Moscú.
En la nota del ministerio ruso en la que se informa sobre la conversación con Kerry, se dice también que causan "perplejidad" las declaraciones de algunos dirigentes estadounidenses en el sentido de que estaría demostrado que el Gobierno sirio es el responsable del ataque con armas químicas perpetrado la semana pasada.
El Kremlin considera que ese ataque fue una provocación de la oposición fundamentalista contra el régimen de El Asad, que está interesada en acusar del bárbaro empleo de armas químicas al Gobierno sirio para conseguir que Estados Unidos y sus aliados comiencen por fin la intervención militar en ese país árabe.
El ataque se produjo el miércoles pasado, el mismo día que llegaron a Damasco los especialistas de la ONU que deben investigar las anteriores denuncias de uso de armas químicas en el conflicto. Los especialistas ahora tiene luz verde para investigar también lo sucedió en Guta Oriental, la zona en las afueras de la capital donde la semana pasada perecieron cientos de personas como consecuencia del ataque químico.
Moscú hizo un llamamiento a abstenerse de presionar militarmente al gobierno sirio, a no caer en provocaciones y a crear condiciones normales para que los expertos de la ONU puedan investigar imparcialmente los hechos in situ.
Lavrov advirtió asimismo de las consecuencias extremadamente peligrosas –"catástroficas", según una nota divulgada el domingo- que tendrá un intervención militar en Siria para Oriente Medio y el norte de África, "donde repercuten todavía los procesos desestabilizadores que aún viven países como Irak y Libia".
En conferencia de prensa dada horas más tarde, Lavrov insistió en que un escenario bélico por parte de los países occidentales no sólo contradice el derecho internacional si se realiza sin el visto bueno de la ONU sino que tendrá consecuencias nefastas para la región. El ministro ruso lamentó que las afirmaciones de quienes aseguran tener pruebas de la culpabilidad del régimen de El Asad en el empleo de armas químicas no se corresponden con los acuerdos de Lucerna del grupo de los ocho, donde se consensuó que toda información sobre uso de estas armas debe ser investigada detalladamente por profesionales y sus resultados, presentados en el Consejo de Seguridad.
 Además, señaló Lavrov, a diferencia de lo que hizo Rusia cuando investigó pasadas acusaciones, nadie ha presentado ahora pruebas de culpabilidad del gobierno sirio.
 A pesar de todo, Moscú “no piensa entrar en guerra con nadie”, aseguró Lavrov. Es decir, que si Estados Unidos y sus aliados atacan a Siria, Rusia no intervendrá.
El domingo, el ministerio de Exteriores ruso había advertido a Washington que no debía repetir los errores del pasado y volver, como en el caso de Irak, a basarse en informaciones falsas para intervenir militarmente. Estados Unidos justificó hace diez años su invasión a Iraq afirmando que Husein tenía armas de exterminio masivo, lo que resultó ser falso.
El Asad, mientras tanto, calificó de "insulto al sentido común" las acusaciones contra su Gobierno de usar armas químicas. En una entrevista publicada hoy en el diario ruso Izvestia, Al Asad afirmó que si Estados Unidos invade Siria, le esperará "un fracaso, como en todas las guerras que ha desatado desde Vietnam hasta nuestros días".
Rusia tiene una base naval en Siria y excelentes relaciones con el régimen de El Asad, al que le ha suministrado modernos complejos de defensa antiaérea. La Iglesia Ortodoxa Rusa también apoya al régimen sirio, ya que bajo este los cristianos de ese país pueden practicar su religión sin mayores problemas, y teme que con el triunfo de la oposición islamista comenzará la persecución de los que profesan otra fe que no sea el islam suní. De ahí que el Kremlin desearía ver una salida política al conflicto, con garantías para los cristianos y tratando de evitar que en la situación interna prime la inestabilidad, como ha sucedido en otros países árabes que han cambiado de régimen en los últimos tiempos.

Una intervención como en Kosovo

El primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado que adelantará el fin de sus vacaciones para tratar la crisis en Siria en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional. La decisión viene después de que jefe de la diplomacia británica, William Hague, viese posible una intervención militar que no contase con el respaldo unánime del Consejo de Seguridad de la ONU,  lo que se conoce como la vía Kosovo. Londres y Washington entienden que el permiso de Damasco para la inspección llega demasiado tarde, por lo que la opción militar sigue abierta. "¿Es posible responder a las armas químicas sin la completa unidad del Consejo de Seguridad". Diría que sí. De otro modo, sería imposible responder a estas salvajadas, estos crímenes, y no creo que sea aceptable esa situación", ha dicho Hague en la BBC. Un ataque sin el respaldo del Consejo de Seguridad, la llamada via Kosovo -el territorio serbio que fue bombardeado por aviones de la OTAN-, es una de las opciones presentadas al presidente de EE UU, Barack Obama, para afrontar la situación en Siria.
China, por su parte, ha pedido "cautela" a la hora de resolver la crisis por el uso de armas químicas "para evitar interferir en la búsqueda de una solución política", según una declaración del ministro de Exteriores, Wang Yi.
Los mandatarios de EE UU, Barack Obama, y de Reino Unido, David Cameron, conversaron en la noche del sábado y aumentaron la presión sobre Siria, a la que advirtieron de una “respuesta firme” en caso de confirmarse el ataque químico. Rusia insiste en que no se han empleado armas ilegales por parte del Gobierno y que, de hecho, los que sí las habrían empleado son los rebeldes.
Por su parte, ante el ensordecedor silencio de Alemania, y la confusa e inaudible voz de la política exterior de la Unión Europea, el presidente francés, François Hollande, acordó ayer con el presidente estadounidense, Barack Obama, dar “una respuesta común”. Por la mañana, el Elíseo afirmó, a través de un comunicado oficial, que “existen ya un puñado de pruebas que indican que el ataque del 21 de agosto [en las afueras de Damasco] fue de naturaleza química”. La nota subrayaba que “todo lleva a considerar al régimen sirio como responsable de ese acto incalificable”, informa Miguel Mora.
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