Son hermafroditas y se agreden en la cabeza con un estilete en el pene. Participan en uno de los rituales de apareamiento más extraordinarios y traumáticos de la naturaleza.

Esta especie de babosa hermafrodita se apuñala mutuamente con un estilete en la cabeza durante el coito
Los rituales de apareamiento en el mundo animal pueden ser extraordinariamente dramáticos, sobre todo cuando conllevan cierto tipo de sufrimiento e incluso la muerte de uno de los dos amantes, como sucede con algunos tipos de arañas. Pero investigadores de la Universidad de Tubinga, en Alemania, han descubierto un comportamiento amoroso nunca visto y terriblemente traumático. Los protagonistas son dos babosas hermafroditas más pequeñas que un guisante, -dotadas a un tiempo de los dos órganos sexuales, masculino y femenino- que se «apuñalan» en la cabeza con un apéndice como un estilete situado en su pene poco después de iniciar el coito. No son las primeras en regalarse violentas inyecciones, pero sí las únicas conocidas que lo hacen directamente en la cabeza.
Según publican los autores del estudio en la revista Proceedings of the Royal Society B, el pene de estos mosluscos marinos (Siphopteron sp.1) es elástico y está dotado de un estilete puntiagudo para el apuñalamiento. Antes o durante la cópula, atraviesa la carne del compañero e inyecta una secreción prostática directamente al sistema nervioso central de la «víctima». En muchas ocasiones, la agresión es mutua.

Pene de usar y tirar

El propósito de este apuñalamiento no está claro, pero los investigadores creen que puede servir para ajustar las hormonas del destinatario o para impedir que siga copulando con otra pareja inmediatamente después. Con todo, se reconocen desconcertados en cuanto a su propósito evolutivo.
La vida sexual de las babosas parece realmente apasionante. Hace unos meses, científicos de la Universidad de Tokio anunciaban el hallazgo en aguas del Pacífico de una babosa de mar hermafrodita con un pene de «usar y tirar». El animal pierde el pene después de copular pero poco después le vuelve a salir y puede utilizarlo otra vez. Los investigadores creen que es el primer ser conocido que puede copular en repetidas ocasiones con lo que describen como un «pene desechable».
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