La candidata del PAN al Senado Rosi Orozco y el aspirante de la izquierda a la Jefatura de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aprovecharon el quinto aniversario del paseo en bici sobre Paseo de la Reforma para hacer proselitismo.

La candidata del PAN al Senado, Rosi Orozco, así como brigadistas del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, y el aspirante de la izquierda al gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, aprovecharon el "Paseo Dominical en Bici".

Ciudad de México • Justo cuando la secretaria del Medio Ambiente del DF, Martha Delgado, empezaba su discurso por el quinto aniversario del Paseo en Bici, a un costado del Ángel, cerca de ahí ocurría otra fiesta: la del candidato de la izquierda a la Jefatura de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera. Ante la súplica de sus simpatizantes, no se hizo del rogar y al primer grito de “¡Eh, eh!”, se puso a bailar.
Duró menos de 15 minutos, pero fueron bien aprovechados por el candidato que, en un principio, solo quería saludar a los jóvenes del grupo Generación Mancera, quienes instalaron dos carpas para apoyarlo a un costado de la Glorieta de la Palma.

No se trataba de un domingo cualquiera: era un día de fiesta. Ayer se cumplieron cinco años desde aquel 13 de mayo de 2007, cuando la Subdirección de Parques y Ciclovías del DF inició los recorridos dominicales en bicicleta sobre Paseo de la Reforma. De cinco mil personas que acudieron esa vez, la cifra llegó a 25 y luego a 30 mil; una buena oportunidad para repartir folletos, globos y camisetas con la imagen de Mancera.
Aunque llevaban sus camisetas de campaña, el aspirante y su comitiva se confundían entre la multitud sobre ruedas que, como cada domingo, se adueña de 23 kilómetros desde el Auditorio Nacional hasta la colonia Guerrero. Jadeando, Mancera descendió de su bicicleta con algo de dificultad y se encaminó hasta donde estaban sus simpatizantes. Eran las 12 del día.

“¡Mancera, Mancera!”, le gritaban mientras él, con una ligera sonrisa, se dejaba tomar fotos. De pronto, el grito esperado: “!Que baile, que baile!”.
Él hacía como que no oía, hasta que el grito se multiplicó y lo jaló al frente de las carpas. “¡Eh, eh, eh!”, le gritaban. Y a ese paso, tuvo que dar una vueltecita a la derecha, otra a la izquierda, un paso al frente y un contoneo.
En tanto, en el escenario a un costado del Ángel, Delgado hablaba sobre los resultados positivos del programa, en el que han participado más de 4 millones y medio de personas durante 340 domingos. Frente a ella, circulaban sobre cualquier instrumento con ruedas, miles de personas que acudieron a la celebración. Entre ellas, había un contingente que portaba banderas blancas: el de la candidata del PAN al Senado Rosi Orozco.
Ella empezó más temprano que Mancera. En punto de las ocho de la mañana, dio una conferencia afuera del Auditorio y, junto a su esposo Alejandro Lucas y un grupo de 20 personas, se sumó al paseo, llevando en la parte trasera de su bicicleta, una estructura de madera con su fotografía.
El contingente de Orozco dio una, dos, tres, decenas de vueltas alrededor del circuito para repartir folletos contra la trata de personas y a favor de la candidatura de Rosi al Senado.
Ella no mostraba señales de cansancio y, ante la más sutil petición de una fotografía, posaba de inmediato.
“Nuestra campaña sí va sobre ruedas porque cada día, más ciudadanos están denunciando la trata de personas”, dijo en una de las múltiples entrevistas que dio a lo largo de la jornada.
—¿Me permites una fotografía?, se le pidió.
—¡Por supuesto! ¿Así?
En ese momento, su coordinadora de prensa, Blanca Roldán, le pidió que posara junto a su esposo; en ningún momento le especificó de qué manera.
Rosi se emocionó, amplió más la sonrisa y al voltear a ver a Alejandro, de bici a bici, se le acercó y lo besó en los labios.
Luego, la aspirante instruyó a su comitiva a hacer una porra: “A ver, una, dos, tres: ¡El combate a la trata de personas sí es posible!”.
Junto a ellos seguían pasando los participantes en el paseo que, según la Secretaría de Medio Ambiente, hasta ahora no ha tenido incidentes mayores, salvo los cinco niños que se extravían cada domingo.
Al principio había el temor de que los paseantes fueran agredidos por los automovilistas que, al principio, rechazaban este proyecto.
“No querían que cerráramos la vialidad para que la gente saliera a pasear; ahora respetan el paseo, ya no tenemos queja”, aseguró Yolanda Alonso, subdirectora de Parques y Ciclovías del DF.
Sin embargo, para uno de los usuarios más fieles, el llamado Darth Biker —en honor al personaje de Star Wars—, los ataques se mantienen, por lo que siempre tiene listo un consejo: “Que la fuerza del pedal los acompañe”.

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