• Varias familias se vieron afectadas tras la brusca decisión que tomó el departamento de gobernación municipal de Delicias al prohibir la venta de tortilla en motocicleta.


Pese a que en la ciudad al menos una decena de personas se dedica a vender o revender el producto, actividad que les retribuye al menos el salario que ganarían como obreros en una empresa, y cuyo ingreso es utilizado para abonar a las necesidades de sus familias, a alguien se le ocurrió reclamarle a “papa gobierno” que la venta de tortillas es “competencia desleal” para los indistriales Tortilleros que venden el kilo de tortillas desde los $10 hasta los $15 pesos, es decir, al precio que les da la gana, al fin y al cabo la oficina de PROFECO en Delicias ha servido para vigilar que la tortilla no se venda a menor precio que el establecido, es decir, para tres cosas: para nada, para nada, y para nada.

En tiempos violentos, de desempleo, en los que la seguridad pública navega en la hondonada de la fluctuación, tiempos en que tener un empleo honesto, como lo es vender tortillas a bordo de una motocicleta, es visto como un delito, a pesar de ser un claro un atropello a los derechos humanos, se pueden tomar decretos como está en donde se atenta contra todo, contra la razón e incluso, contra la constitución que dice en su artículo 123:

“TODA PERSONA TIENE DERECHO AL TRABAJO DIGNO Y SOCIALMENTE UTIL; AL EFECTO, SE PROMOVERAN LA CREACION DE EMPLEOS Y LA ORGANIZACION SOCIAL PARA EL TRABAJO, CONFORME A LA LEY.”

Prohibir el derecho al trabajo no lo puede avalar siquiera un acuerdo de cabildo, como sucedió en ZIHUATANEJO en 2007, cuando regidores de ese municipio reconocieron haberse equivocado al modificar el artículo 27 con el que se prohibió la venta de tortilla en tiendas y misceláneas, y rectificaron esa reforma mediante un análisis más amplio para no afectar al pueblo, pues únicamente se consideró el planteamiento de industriales del sector, por lo que tuvo que echarse atrás esa aprobación.

En ese entonces el regidor Fernández Ballesteros reconoció que hizo falta una buena asesoría, considerando que la modificación del artículo 27 fracción 10 inciso C contravenía a la Constitución, pero desafortunadamente el ayuntamiento no contaba con un asesor, pues argumentó que los regidores no son “todologos”.

En cuanto a los quehaceres de gobernación que obedeciendo caprichos de terceros prohíbe la venta de uno de los productos elementales en la canasta básica, debería enfocarse más en sus funciones, y por lo menos regular la venta clandestina de bebidas embriagantes, las putas de cierta gasolinera, la admisión de menores en antros y sancionar la venta desmedida de artefactos explosivos en tiendas de abarrotes de la ciudad y dejar en paz a quienes honrradamente se gana el pan de cada día..

 Sobra decir que en estos tiempos donde las balaceras están a la orden del día, cualquier ciudadano que escucha la explosión de un cuete o una “paloma” lo primero que piensa es que hay más violencia en la ciudad, pues el horno no esta para bollos.

Como dato alterno, San Isidro Mazatepec, comunidad ubicada en el municipio de Tala, Jalisco, es el único lugar del mundo donde elaborar, comprar o vender tortillas hechas a mano es un delito. Así, la policía aplica operativos para combatir lo que podría denominarse tortimenudeo. Una de las leyes más absurdas del mundo.
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