“El narcotráfico ha mostrado poder para transgredir todas las fronteras, no sólo las físicas, sino que ha transgredido las fronteras étnicas; lo mismo se ha hecho presente en los territorios de difícil acceso de la Sierra Tarahumara, como en los territorios de las minorías, por ejemplo, los mormones. Han expandido en términos de la forma de aprovechamiento de territorio la cultura del narcotráfico que atraviesa más a todos los grupos sociales, en el sentido que los afecta”, dijo el investigador.
Detalló que si bien ha dinamizado la economía en el estado, ello ha sido de manera desigual, pues destacó que Chihuahua es una de las entidades más dispares en términos de desarrollo humano del país. Durante la ponencia “Lecturas cruzadas sobre territorios y fronteras internas de Chihuahua”, Juan Luis Sariego explicó que en esta entidad del norte del país, el medio geográfico, la historia y el poblamiento dieron lugar a la construcción social de territorios con fronteras internas, definidas, cambiantes, en pugna y superpuestas.
Los conflictos por los territorios y sus fronteras tienen que ver con la apropiación y el uso de los recursos, y con los significados que sus pobladores luchan por imponerles. Los conflictos por el empleo de estos territorios explican muchos de los fenómenos de desigualdad y conflicto social que se ha suscitado a lo largo de la historia.
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