Dos paramédicos y dos pacientes murieron y una mujer más resultó herida cuando un grupo de presuntos sicarios tiroteó una ambulancia en Ciudad Juárez, informaron las autoridades locales.
Las víctimas viajaban de la ciudad de Nuevo Casas Grandes a Ciudad Juárez, ubicadas a 277 kilómetros una de la otra, cuando una camioneta chocó la ambulancia y la obligó a detenerse, para después balear a los ocupantes
Los pacientes eran trasladados de un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social a una clínica en Ciudad Juárez, donde recibirían atención médica por insuficiencia renal.
En los hechos murieron dos paramédicos, uno de los cuales conducía la ambulancia, y dos pacientes de sexo masculino, mientras que una mujer que también recibía atención médica resultó herida.
El portavoz de la Fiscalía General de Chihuahua, Arturo Sandoval, indicó que varios hombres bajaron de la camioneta, dispararon indiscriminadamente contra la ambulancia y después huyeron a bordo de otros dos automóviles.
Los paramédicos de la fronteriza Ciudad Juárez, muchos de ellos voluntarios, suelen ser objeto de amenazas de muerte por parte de grupos de narcotraficantes que les prohíben trasladar heridos de bala a los hospitales de la vecina localidad estadounidense de El Paso (Texas).
Al mediodía de éste miércoles elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional localizaron el cadáver del comunero de Ostula, J. Trinidad de la Cruz Crisóstomo, quien fue secuestrado el martes cuando acompañado por integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, regresó a Xayakalan donde vivía.
El cuerpo fue encontrado en el municipio de Aquila en el mismo territorio de Xayakalan, en las inmediaciones de donde inicia el camino que partiendo de la carretera federal da acceso a la playa Las Peñas, y después fue trasladado al servicio médico forense del Centro de Protección Ciudadana de Coahuayana para realizarle la autopsia de rigor.
El cuerpo presentaba al menos cuatro impactos de bala y muestras evidentes de haber sido torturado a golpes teniendo las manos atadas con el cordón de un gafete, y además presentaba la oreja izquierda casi desprendida de la cabeza.
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