El filme de Gerardo Naranjo ya está en las salas mexicanas
no es un filme de acción, tampoco es un drama y no está inscrita en el género de suspenso, es una cinta de terror psicológico.
El lenguaje que utiliza Gerardo Naranjo, su director, es muy claro, el espectador es "Laura Guerrero", que interpreta Stephanie Sigman, todo lo vemos a través de sus ojos, nunca sabemos más que ella, todo es evidente o sorpresivo, pero jamás se nos adelanta información, como en las películas de suspenso, en el terror todo ocurre para golpear al espectador y hacerlo saltar de su asiento.
Según esta premisa, el espectador es "Laura", deseamos ser famosos y con éxito, la chica quiere ser Miss Baja California; en su habitación observamos rostros célebres: Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Madonna...
Cuando asiste a un baile en compañía de una amiga, que también desea ser Miss, es testigo de un arreglo de cuentas, su intento de escapar resulta infructuoso. Confía en la autoridad para buscar a su amiga y es llevada con el sicario que ajustó cuentas en el antro.
Miss Bala explora el sinsentido de la violencia de la realidad, "Laura" no entiende qué es lo que ocurre, cual la razón de lo que vive, simplemente está paralizada por el terror de la misma violencia, a través de ella vemos que "Lino", el sicario que la usa y protege, y por el que gana el concurso de belleza, no es la caricatura del narcotraficante, simplemente es alguien que cree en su trabajo.
El acierto de Miss Bala es no caricaturizar la supuesta maldad, lo cual logra a través de la gran interpretación de actor Noé Hernández, el sicario no justifica sus actos pero tampoco los niega.
Miss Bala deja en el aire la pregunta del millón, ¿qué ocurre en México?, y plantea otras tantas: ¿por qué no puede la protagonista/espectador sobreponerse al terror que vive?, ¿cómo definir una postura de confianza o desconfianza? ("Laura" confía al inicio en las autoridades, inevitablemente coludidas, y desconfía del supuesto criminal pero es este el que otorga una salida a la pesadilla-realidad), ¿en quién confiar?
El ejercicio de Naranjo resulta notable como una película congruente con su lenguaje y quizá resulte incómoda al espectador porque no da respuestas, como en la farsa de El infierno y el pobre que se engolosinó con el poder, sino que deja un shock en la protagonista que poco sabe, acaso que quiere salvar su vida y que deseaba tener fama y éxito.
no es un filme de acción, tampoco es un drama y no está inscrita en el género de suspenso, es una cinta de terror psicológico.
Según esta premisa, el espectador es "Laura", deseamos ser famosos y con éxito, la chica quiere ser Miss Baja California; en su habitación observamos rostros célebres: Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Madonna...
Cuando asiste a un baile en compañía de una amiga, que también desea ser Miss, es testigo de un arreglo de cuentas, su intento de escapar resulta infructuoso. Confía en la autoridad para buscar a su amiga y es llevada con el sicario que ajustó cuentas en el antro.
Miss Bala explora el sinsentido de la violencia de la realidad, "Laura" no entiende qué es lo que ocurre, cual la razón de lo que vive, simplemente está paralizada por el terror de la misma violencia, a través de ella vemos que "Lino", el sicario que la usa y protege, y por el que gana el concurso de belleza, no es la caricatura del narcotraficante, simplemente es alguien que cree en su trabajo.
El acierto de Miss Bala es no caricaturizar la supuesta maldad, lo cual logra a través de la gran interpretación de actor Noé Hernández, el sicario no justifica sus actos pero tampoco los niega.
Miss Bala deja en el aire la pregunta del millón, ¿qué ocurre en México?, y plantea otras tantas: ¿por qué no puede la protagonista/espectador sobreponerse al terror que vive?, ¿cómo definir una postura de confianza o desconfianza? ("Laura" confía al inicio en las autoridades, inevitablemente coludidas, y desconfía del supuesto criminal pero es este el que otorga una salida a la pesadilla-realidad), ¿en quién confiar?
El ejercicio de Naranjo resulta notable como una película congruente con su lenguaje y quizá resulte incómoda al espectador porque no da respuestas, como en la farsa de El infierno y el pobre que se engolosinó con el poder, sino que deja un shock en la protagonista que poco sabe, acaso que quiere salvar su vida y que deseaba tener fama y éxito.
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