Era el Otoño de 2002 en Cartagena, Colombia. El país convulsionaba por el narcoterrorismo. Coches bomba explotaban en Bogotá, Medellín, Cali y toda la provincia. Los secuestros a empresarios, líderes políticos y civiles tenían aterrorizada a la nación. Era imposible transitar por las carreteras; hacerlo era aportar a la muerte: o te asaltaban o te mataban.
Álvaro Uribe, presidente colombiano del partido conservador había declarado la guerra a la delincuencia y tenía incendiado al país en medio de la crítica de la opinión pública nacional y mundial.
En las oficinas de la Fundación para un Nuevo Periodismo, en la amurallada y colonial Cartagena de Indias, 25 periodistas latinoamericanos nos relajábamos con la sabiduría del periodista y filósofo Javier Darío Restrepo.
Y aunque el tema que nos congregaba era la “pobreza en Latinoamérica y los programas sociales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, era imposible no abordar el asunto de la violencia colombiana.
Conocedor del tema de la narcoviolencia como pocos, la cual padeció en carne propia Javier Darío Restrepo, confesaba ante aquel grupo de periodistas:
“Nosotros estamos por alcanzar el fondo de la violencia, misma que hemos padecido por 30 años, pero hay otros países que apenas van a conocerla y padecerla”.
Durante diez años (1992-2002) salieron huyendo del miedo más de 3 millones de colombianos.
En aquella mesa de periodistas, como si fuera un decreto se vaticinó que México, en 10 años, sería la Colombia sangrienta de los años noventas y se hicieron votos en aquel encuentro colombiano para que los comunicadores de Latinoamérica no padecieran la tragedia colombiana.
Durante 30 años, la violencia y el terrorismo cobró al periodismo colombiano una cuota de sangre muy alta que aún no logra reponerse: periodistas fueron asesinados y decenas de periódicos tuvieron que cerrar por el acoso de las bandas delictivas. Todo el poder del narco en perjuicio de los periodistas quedó registrado y plasmado en la magistral obra de Gabriel García Márquez: Noticias de un Secuestro.
Han pasado 9 años de aquella experiencia académica inolvidable, pero la expresión profética del maestro Javier Darío Restrepo de que otros países vivirían la narcoviolencia lamentablemente no sólo se cumplió en México, sino que se quedó corto y superó a la misma realidad.
Ejercer el periodismo en México es un riesgo desde la óptica que se vea. Difundir y registrar los eventos violentos ponen en entredicho la ética y la imagen de los comunicadores; la vida está de por medio, por eso se opta por el silencio.
El mismo Javier Darío Restrepo acaba de confesar durante su estancia por el sureste mexicano que registrar la violencia y publicarla se vale, pero no cuando la vida está de por medio.
Los lectores cuestionan, enjuician y hasta descalifican el trabajo de la prensa pero desconocen lo que hay atrás.
El tiempo y la distancia hablará en su momento de los medios, si cumplieron o no su papel en los días difíciles, de sobresaltos y sufrimientos. Ojalá no tengamos que esperar 30 años como Colombia para que la verdad vea la luz plena.
Talachazos
1.- Esta misma semana debe quedar finiquitado el asunto del PRI municipal en donde Lalo Gattás asuma el liderazgo que deja Ricardo Rodríguez. Lalo, ya tiene la bendición de todos para que proteste como dirigente. Lucino Cervantes, después del relevo en Victoria, cerrará el círculo de los cambios y dará paso a los 15 Enlaces Regionales para que empiecien a trabajar el proceso 2012 en Tamaulipas.
2.- Reynosa vive y eso hay que subrayarlo, días de calma. No hay que olvidar que ahí la inseguridad cimbró a toda la población durante casi todo el 2010, pero esta vez, la actividad pública ha empezado a normalizarse para el bien de todos. Y mucho se debe al trabajo que está realizado el presidente municipal Everardo Villarreal, quien recibió en enero un municipio en bancarrota y cuatro meses de trabajo, lo metió en una rutina que la población empieza a valorar. Gobernar Reynosa no es fácil, pero Everardo está cumpliendo, sobre todo que la tranquilidad en los hogares está volviendo y esto es quizá el logro más grande que se tiene que aplaudir.
cuellar_fco@hotmail.com
Twitter: @Paco_cuellarC
En las oficinas de la Fundación para un Nuevo Periodismo, en la amurallada y colonial Cartagena de Indias, 25 periodistas latinoamericanos nos relajábamos con la sabiduría del periodista y filósofo Javier Darío Restrepo.
Y aunque el tema que nos congregaba era la “pobreza en Latinoamérica y los programas sociales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, era imposible no abordar el asunto de la violencia colombiana.
Conocedor del tema de la narcoviolencia como pocos, la cual padeció en carne propia Javier Darío Restrepo, confesaba ante aquel grupo de periodistas:
“Nosotros estamos por alcanzar el fondo de la violencia, misma que hemos padecido por 30 años, pero hay otros países que apenas van a conocerla y padecerla”.
Durante diez años (1992-2002) salieron huyendo del miedo más de 3 millones de colombianos.
En aquella mesa de periodistas, como si fuera un decreto se vaticinó que México, en 10 años, sería la Colombia sangrienta de los años noventas y se hicieron votos en aquel encuentro colombiano para que los comunicadores de Latinoamérica no padecieran la tragedia colombiana.
Durante 30 años, la violencia y el terrorismo cobró al periodismo colombiano una cuota de sangre muy alta que aún no logra reponerse: periodistas fueron asesinados y decenas de periódicos tuvieron que cerrar por el acoso de las bandas delictivas. Todo el poder del narco en perjuicio de los periodistas quedó registrado y plasmado en la magistral obra de Gabriel García Márquez: Noticias de un Secuestro.
Han pasado 9 años de aquella experiencia académica inolvidable, pero la expresión profética del maestro Javier Darío Restrepo de que otros países vivirían la narcoviolencia lamentablemente no sólo se cumplió en México, sino que se quedó corto y superó a la misma realidad.
Ejercer el periodismo en México es un riesgo desde la óptica que se vea. Difundir y registrar los eventos violentos ponen en entredicho la ética y la imagen de los comunicadores; la vida está de por medio, por eso se opta por el silencio.
El mismo Javier Darío Restrepo acaba de confesar durante su estancia por el sureste mexicano que registrar la violencia y publicarla se vale, pero no cuando la vida está de por medio.
Los lectores cuestionan, enjuician y hasta descalifican el trabajo de la prensa pero desconocen lo que hay atrás.
El tiempo y la distancia hablará en su momento de los medios, si cumplieron o no su papel en los días difíciles, de sobresaltos y sufrimientos. Ojalá no tengamos que esperar 30 años como Colombia para que la verdad vea la luz plena.
Talachazos
1.- Esta misma semana debe quedar finiquitado el asunto del PRI municipal en donde Lalo Gattás asuma el liderazgo que deja Ricardo Rodríguez. Lalo, ya tiene la bendición de todos para que proteste como dirigente. Lucino Cervantes, después del relevo en Victoria, cerrará el círculo de los cambios y dará paso a los 15 Enlaces Regionales para que empiecien a trabajar el proceso 2012 en Tamaulipas.
2.- Reynosa vive y eso hay que subrayarlo, días de calma. No hay que olvidar que ahí la inseguridad cimbró a toda la población durante casi todo el 2010, pero esta vez, la actividad pública ha empezado a normalizarse para el bien de todos. Y mucho se debe al trabajo que está realizado el presidente municipal Everardo Villarreal, quien recibió en enero un municipio en bancarrota y cuatro meses de trabajo, lo metió en una rutina que la población empieza a valorar. Gobernar Reynosa no es fácil, pero Everardo está cumpliendo, sobre todo que la tranquilidad en los hogares está volviendo y esto es quizá el logro más grande que se tiene que aplaudir.
cuellar_fco@hotmail.com
Twitter: @Paco_cuellarC
0 comments so far,add yours